Tier I
Para la organización que hoy compraría un pentest suelto y quiere dejar de estar a ciegas los meses siguientes.
- Todo el núcleo de cobertura continua
- Asesoría experta incluida
- Una campaña de concientización al año, con curso en línea
Dos formas de contratar seguridad ofensiva: un ejercicio puntual con alcance y fecha, o cobertura continua durante todo el año.
Los tres incluyen el mismo sistema operando sobre tu organización durante todo el año. Lo que escala es la intensidad con la que trabaja y cuánto especialista recibes encima.
Para la organización que hoy compraría un pentest suelto y quiere dejar de estar a ciegas los meses siguientes.
Para la organización con varias aplicaciones, servicios e integraciones, que cambia lo suficiente como para que una foto anual quede vieja rápido.
Para la organización con superficie extensa, obligaciones regulatorias y un equipo de seguridad que necesita respaldo permanente.
El plan que te corresponde sale de tu superficie real y de qué tan cerca quieres al equipo. Lo definimos contigo en la cotización.
Corre igual en los tres planes. No es una suma de servicios sueltos: es un sistema que ya está operando sobre tu organización todo el año.
Descubrimiento y monitoreo permanente de todo lo tuyo que es alcanzable desde afuera, incluido lo que aparece sin que nadie lo anuncie.
Vigilancia continua de amenazas, filtraciones y exposición de marca, filtrada por lo que de verdad aplica a tu organización.
Ejercicios ofensivos que se repiten durante todo el año y nunca empiezan desde cero: cada uno arranca donde quedó el anterior.
Lo que remediaste se vuelve a probar. Si algo se rompe más adelante, te enteras por nosotros.
Campañas de concientización y curso en línea, con su propio estado junto al técnico: qué tanto muerde el anzuelo tu gente, y cómo baja.
Un asiento de experto que tú diriges hacia donde lo necesites, sin que esté atado a cerrar hallazgos.
El estado completo en vivo, con la actividad de los operadores en tiempo real y el cumplimiento derivado de los hallazgos, nunca declarado a mano.
La asesoría merece una nota aparte: no está condicionada a cerrar hallazgos. La diriges a donde te sirva dentro del dominio de seguridad, desde evaluar a un proveedor antes de firmar hasta revisar las alertas de tu SOC o validar reglas de detección.
Tu cobertura se define sobre tus activos reales: tus aplicaciones, tus APIs, tu infraestructura, tu nube. No sobre una lista genérica.
Breakpoint mantiene el inventario vivo, así que cuando tu superficie crece o se reduce, la cobertura se ajusta con ella. No hay que renegociar cada vez que publicas un servicio o das de baja un servidor.
En volumen, el motor barre todo y el equipo trabaja a fondo los perfiles que importan. Se cubre la superficie completa y el criterio humano se concentra donde de verdad cambia el resultado.
Las dos son trabajo ofensivo real, ejecutado por el mismo equipo y con la misma metodología. La diferencia no está en la calidad del ejercicio, sino en lo que te queda después.
Se suman al núcleo cuando tu madurez lo pide. Entras cubierto y creces sin cambiar de modelo.
Los activos que exigen presencia física se agendan aparte, fuera del trabajo remoto continuo: Wireless · Hardware · IoT / OT-SCADA · Acceso físico.
Un ejercicio puntual, sin compromiso de largo plazo. Es la vía cuando necesitas una evaluación con alcance y fecha definidos, normalmente porque un cliente, un contrato o una auditoría te la está pidiendo.
Breakpoint va debajo de las dos modalidades. Incluso quien contrata un solo ejercicio ve la actividad en vivo desde el primer día.
Nos cuentas qué tienes expuesto y te decimos qué cobertura tiene sentido.
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